El pilar básico, que constituye para nuestra Empresa el elemento humano, sólo podemos obtenerlo con un procedimiento de actuación que nuestra estructura funcional desarrolla en tres específicas fases: Selección de personal, Formación básica y Especialización.
1. SELECCIÓN DE PERSONAL. Un personal bien seleccionado e informado tiene más posibilidades de ver satisfechas sus necesidades e inquietudes, con lo que se sentirá motivado por el trabajo que realiza, haciendo éste más eficaz, lo que se traduce en un beneficio para nuestro Cliente. Es importante definir qué tipo de persona es la idónea para la realización de cada servicio, atendiendo a las diversas circunstancias y condiciones que puedan existir (nocturno, cara al público, trabajo en equipo, intemperie etc.). Por todo ello, se han definido unos requisitos mentales, físicos y de responsabilidad que, a su vez, determinan un perfil de trabajador, que podría dividirse en estas cinco áreas diferentes: Características personales, Dimensión profesional, Dimensión social, Dimensión psicológica y Aptitudes. Sólo después de superar estas pruebas y un exhaustivo reconocimiento médico, podemos constatar que el candidato reúne las condiciones óptimas para formar parte de nuestra plantilla.
2. FORMACIÓN BÁSICA. La adecuada formación y sensibilización del personal son el inicio de un trabajo bien hecho. Por consiguiente, es una de las bases del servicio de calidad, y consta de: Área Socio-profesional, Área Técnico-profesional, Área Instrumental.
3. ESPECIALIZACIÓN. Como complemento a la fase de FORMACIÓN BÁSICA, existe una FORMACIÓN ESPECÍFICA en técnicas de desarrollo del servicio que vayamos a realizar, tras captar la filosofía, cultura y actividad que desarrollan nuestros Clientes.
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